sábado, 30 de junio de 2012

INICIOS DE LA COLONIA (XXVIII)

 Posiblemente, Mr. Matheson fuese contrario (como nos lo describen  en parte de sus distintas biografías) a la política conservadora inglesa,  siempre inclinada a favorecer el  colonialismo prevalente en su país desde el siglo XVIII y significativamente en el  XIX, con la defensa a ultranza, de políticos, entre otros,  como  Benjamin Disraeli, Henry Palmerston, etc. y no pudiendo prever que al atraer las Minas considerable parte de ciudadanos británicos que se establecían en ellas con sus familias, era normal que al ir creciendo la pequeña comunidad, algo automarginada, fuera del horario de trabajo, ya por lengua, carácter, costumbres y hasta de religión, tendiese a la unidad entre sus miembros encontrando y siéndose más cómoda en los puntos en los que coincidían.

Fuese o nó consciente del sistema imperialista, era inevitable que tras el regular funcionamiento del ferrocarril y muelle, la Compañía y, a su cabeza el Presidente,(quizás ajeno a ello y absorto en la marcha del negocio minero) proyectasen la construcción de viviendas destinadas  a los técnicos y obreros emigrados para un indeterminado tiempo de  asentamiento, según contrato, pero  necesarios en los primeros tiempos de la explotación. El paisaje del entorno minero iba cambiando al adicionarle las casas de Marin, Naya, San Dionisio y  Mendez Núñez, en el mismo pueblo, hasta que años más tarde (1882 ?) se iniciaron las viviendas de Bella Vista.

Entretando se construyesen esas casas, los primeros empleados británicos (en gran parte escoceses) debieron alojarse, como huéspedes, en viviendas del antiguo pueblo que, habitualmente, por la antigüedad que podemos comprobar en el escrito adjunto, -datado en Rio Tinto en 1851-,  se prestaban a  ínfimas comodidades, semejantes a las que “disfrutaba” la clase obrera en Inglaterra en torno a las minas de carbón explotadas a principios de la Revolución Industrial.

Fue en una habitación de la vivienda en que se alojaba, separada por una cortina de la pieza principal, donde le sorprendió a Alexander Hill (cuya copia de su escrito manual, nos llegó) el día 9 de Diciembre de 1875 el terrible y quizás más horroroso accidente, primero del que tenemos noticia, acaecido en la falda del Cerro Salomón, donde entonces se trabajaba en lo que conoceríamos como Corta Sur ó Corta del Pueblo.
En la fría mañana de aquel invierno, esperaban la hora de comenzar el trabajo, una indeterminada cantidad de personas, hombres, mujeres y niños, calentándose alrededor de una hoguera. Llegó un individuo, tratando de hacerse con un sitio adecuado para solazarse en el fuego, a su espalda portaba un “esportón” con dinamita, para atacar barrenos, cuando surgió, entre él y los que allí permanecían una fuerte discusión, con tan desgraciada suerte de caer portador y material en la hoguera. El resultado es fácil de entender.
Todavía hoy, quien acometa un trabajo sobre los accidentes ocurridos en Rio Tinto, hallará en el libro de defunciones del Registro Civil, en el Juzgado, las consecuencias del macabro espectáculo que encontró, In situ,  el Juez de Instrucción de Valverde, al hacerse cargo del sumario. Algunos cadáveres ni siquiera pudieron ser identificados y así consta en las Actas que se levantaron en ese luctuoso día.
El recién inaugurado ferrocarril, sería vehículo fúnebre para el traslado de numerosos accidentes que se sucederían en las Minas e incluso protagonista, también, con propios descarrilos en el futuro.

jueves, 28 de junio de 2012


Siguiéronle más tarde, la visita de las Infantas, Isabel Francisca  (La popular, “Chata”) y Paz, ambas hermanas de D. Alfonso. (últimos de Marzo)
Años después lo haría (Junio de 1911) D. Alvaro de Figueroa y Torres, famoso Conde Romanones que además de ser en varias ocasiones Presidente del Gobierno, en el reinado de
Alfonso XIII, era propietario de grandes fincas, rústicas e inmobiliarias,, sumando las Minas de La Unión.

Por tanto, los trenes no se limitaron a ser  usados para el transporte de materias primas e indeterminados servicios,  toda vez que cubrió  habitualmente, el traslado de personal obrero  que se desplazaba desde sus domicilios en Zalamea, Campillo, Rio Tinto y Nerva  hacia los tajos de trabajo.
La supresión del servicio de viajeros (Según Tesis de Gil Varón) se realizó en 1965 y pocos años más tarde la Junta de Andalucía (1984-?) autorizó su desaparición.

La importancia que el ferrocarril tuvo para la Mina y toda su zona, se puede encontrar aún en muchas narraciones y cito, por haberme llegado en última ocasión, a “El ferrocarril Minero de
Riotinto” (J.L. García Mateo y L. Prieto Tur) encomiable y laborioso trabajo de interés general para los seguidores de esa  postrera faceta minera.


No se entendería la creación y funcionamiento del ferrocarril sin la simbiosis con el Muelle de Rio Tinto, en Huelva,  cuya referencia ya habíamos citado en la pág. XXVI, magnífica construcción que con sus 3.600 Tons de hierro y tres pisos donde discurrían los vasgones, de uno a otro por el impulso dado por  una locomotora, sin entrar en el muelle, podía cargar diariamente 7000 Tons de mineral en cuatro barcos a la vez. El trabajo presentó dificultades iniciales en la cimentación que se salvaron eficazmente como lo describe en su libro: “Historia de la Arquitectura inglesa en Huelva” (M. González Vilches)
Solventadas todas ellas, fue enorme la satisfacción que las autoridades de la Compañía experimentaron al comprobar el embarque de las primeras 630 Tons de mineral, con la colaboración de una cuadrilla de trabajadores portugueses en el vapor “María” (1876)

THE RIO TINTO Co., Ltd (XXVII)


                                                       
No sería justo negarse a reconocer que ese “desembarco” a que se hace referencia en la página anterior, era tan novedoso y a más sus resultados,  que significaron la irrupción de las Minas, en la época de la llamada Revolución Industrial,  aunque ésta le llegase de manos foráneas, junto con lo positivo y negativo inherentes  a la misma.

Asombroso debió ser, para los habitantes de la zona minera, asistir al cambio  en el  transporte del mineral  extraído,   hasta entonces,   a lomos de reatas de caballerías,  por trenes arrastrados con máquinas de vapor.
No sólo fue un éxito para quienes diseñaron y ejecutaron una obra civil que comprendían caminos de hierro con una longitud de 84 Kms desde Huelva a Rio Tinto, sin contar la extensión que desde la misma capital tendía su brazo al muelle  y  se prolongarían, en los primeros años del siglo XX llevando sus ramales a las poblaciones de Nerva y Zalamea.
El ferrocarril se comenzó a construir por dos extremos diferentes y las dificultades surgidas, ya fuesen derivadas de la expropiación que la Compañía debía afrontar como indemnizaciones  a los diferentes propietarios de terrenos, y también, a nivelación de los mismos, túneles necesarios para vadear arroyos, puntos de tomas de agua y carboneo, etc,  y el propio rio Tinto, tuvieron que ser resueltas a veces con ingeniosa rapidez.

El asunto de las expropiaciones requería, en muchos casos, los servicios del abogado de la Compañía en Huelva. D. José M. Parejo, obligándole a pleitear con los dueños de terrenos por los que debían discurrir el tendido férreo, no conformes ellos,  con las indemnizaciones que se negociaban. En tales casos, los trabajos continuaban en las fincas,  sin perjuicio de acatar  posteriormente, las sentencias dictadas por los tribunales competentes,  siempre considerando  la legalidad que la Venta de las Minas determinaba para a   la expropiación de referencia.

La finalización del proyecto insufló un orgullo difícil de disimular por los dirigentes, e incluso los esforzados trabajadores que, lógicamente, consideraban el peso de su parte en un trabajo que se había terminado apenas dos años antes, del tiempo presupuestado. Así el recorrido inicial del ferrocarril de la Compañía de Rio Tinto se efectuó el 24 de Julio de 1875.
Nadie podía prever, la importancia que tendría el ferrocarril que se asentó durante 90 años entre Huelva y Minas de Rio Tinto, el cual  transportó en el transcurso de esos años 130 millones de Tons de mineral y dos millones de cobre metal, sin contabilizar las ingentes cantidades de carbón, madera, alimentos y variados productos necesarios en el establecimiento minero.

Protagonista fue, en “acercar” desde Huelva hasta Rio Tinto, al Rey D. Alfonso XII que acompañado por altos Oficiales y funcionarios del Gobierno, atendiendo una invitación del Presidente de la Compañía, Mr. Matheson, giró visita a las Minas el 2 de Marzo de 1882 de cuya amplia reseña nos la dieron a conocer, D. Braulio Santamaría y la carta que dos días después de la visita, la relataba a su hija mayor, el propio Matheson.

martes, 26 de junio de 2012

DESEMBARCO DE "THE RIO TINTO Co., Ltd" (XXVI)


                          




          El desembarco de  “The Rio Tinto Company Limited” en Huelva y Rio Tinto, supuso un cambio tan brusco en los ámbitos sociales y laborales como nunca se había conocido en las Minas cuando estas fueron  gestionadas por diferentes Contratistas.

En lo tocante a la iniciación de los trabajos, propiamente mineros,   se siguieron las directrices del  Ingeniero y asesor, David Forbes que, previamente y acompañando a Mr. Matheson había girado visita a Rio Tinto y  emitido un informe decisivo para la compra,  decidiendo que la labores  deberían comenzarse con el sistema de cortas y no por el interior de galerías como hasta entonces se vino trabajando.
La ejecución del programa recayó en el prusiano Theodor  Blum, Ingeniero que residiría en la Mina. (1)

                (A título de curiosidad:- Nació el 20-9-1833 en ELberfeld (Alemania)
                Permanecía soltero en 1875 pero ya en el mes de Junio, concretamente, el 6.6.1875 le nació un hijo
                Natural, llamado Fernando,  cuya madre era la alemana Francisca Treese Beck. A los pocos días de
                nacer, 17.6.1875 falleció el niño aquejado de congestion pulmonar.
                El Sr. Blum había fijado su residencia en Rio Tinto, c/ Espartero, s/n.
Su fuerte carácter no le permitió alargar su contrato con la Compañía y algún tiempo, después, marchó trasladándose a Huelva.
Falleció en Punta Umbria el 18.8.1891 y sus restos reposan en el Cementerio para extranjeros de Huelva, donde en su lápida puede leerse:
“Rijió los primeros trabajos de las Minas de Rio Tinto en 1873”


En Huelva se instaló el primer Director Gral, Mark Carr (1873 a 1876) ubicado allí para supervisar los trabajos del muelle,  cuyo proyecto había diseñado, como sabemos, George G. Bruce  y a pie de obra dirigía el avance del mismo, el Ingeniero  Thomas Gibson.

George G. Bruce nació en 1821 en Newcastle, el mismo año en que venía al mundo en  Escocia, Hugh Matheson, en tanto que  Thomas Gibson lo hizo en Tarsdon, Northumberland, en 1843. El prestigio de ambos profesionales lo tenían consolidado  por sus creaciones y grandes proyectos ejecutados, anteriormente, en India, Africa del Sur, Inglaterra, Canadá etc.
A G, Bruce le hizo Sir, la Reina Victoria y recibió, también, del Presidente de la República Francesa el nombramiento de Caballero de la Legión de Honor.
Más amplias referencias sobre ellos se pueden encontrar en el libro: “Historia de la Arquitectura Inglesa en Huelva” de Miguel González Vilches.

Paulatinamente y, a medida que los trabajos –tanto mineros como ferroviarios- lo requerían, se iban incorporando técnicos, médicos, personal de administración, mineros prácticos en bombas de desagüe y pozos, llegados desde Inglaterra, atraídos por contratos y condiciones de vida muy superiores a los que podían disfrutar en las Islas Británicas.
Espectacular fue la inmigración recibida en las Minas procedente de varias provincias españolas, entre las que destacaban, por su cercanía, las andaluzas.
Tan importante, sociológicamente, fue este fenómeno migratorio que mereció el completo estudio, plasmado por el Prof. Gil Varon,  en “Minería y Migraciones, Rio Tinto 1873-1973”

lunes, 25 de junio de 2012

PRIMER PRESIDENTE DE RTCL (XXV)


                                        EL PRIMER PRESIDENTE DE RTCL (XXV)

Cualquier inversor de capital, siempre ojo  avizor sobre lugares propicios a la rentable colocación de sus acariciados intereses, nunca es ajeno a situaciones que favorezcan sustancioso provecho. Su observatorio lo sitúa, habitualmente, a gran altura.
Aunque descripción no ortodoxa, en mi modesta opinión, no encuentro términos aproximados a una precisión más acertada.

¿No concurría en las Minas de Rio Tinto en un contexto  parecido a lo descrito en la entrega anterior (XXIV)  motivaciones  a tener en cuenta para los  propósitos de un banquero? . Era, pues,  goloso bocado  para el puritano banquero  escocés, Hugh  Mackay  Matheson.
Se decía de él que no tenía apetencias imperialistas y sólo le preocupaban los dividendos de sus inversiones y de los  demás socios  que confiaban en su pericia mercantil y honrada conducta, cimentada en la religión que practicaba con total integrismo y asiduidad

Pese a su supuesta  oposición  ó tibieza por el auge del imperialismo, abrazado abiertamente, por la inglesa sociedad  victoriana , instalada en el mismo siglo que a él le vio nacer, tal vez no calculó ¿o sí? que con la adquisición de Rio Tinto estaba siguiendo, también, pasos idénticos que ya dieron en aquella época sus coetáneos, Cecil Rhodes, con la fundación de la British South Africa Company ó el, también escocés, William MacKinnon  cabeza de la Imperial British East Africa.

Probablemente nunca previó que Rio Tinto llegaría a ser semejante a Gibraltar, con cañones defendiendo a la “british flag”, puesto que la Mina no se conquistó por las armas, pero tampoco lo fue Chipre, cedida por un tratado que derivó en una colonia más del Imperio, cinco años después de la compra de la que nos estamos ocupando.
Nunca se pudo decir que Rio Tinto fue una dependencia de ultramar como las que administraba el Gobierno inglés, pero las similitudes con aquellos territorios eran muy próximas. La sutileza con que se fraguó la compra (parte muy activa en este punto se debió al Diputado español y Apoderado de la Compañía de Rio Tinto, en Madrid, D. Daniel Carballo Cousido) paulatina llegada de técnicos y especialistas extranjeros, en minería, ferrocarriles, etc., derivarían, en los prolongados años de explotación minera, con estereotipos calcados de la tierra original de Mr. Matheson.

Los conocimientos que de él retenemos, se nos figura como una personalidad muy compleja, cuyo carácter nos inclina a resaltar sus ideales religiosos, sobre (–aunque muy importantes, también en su vida-) la dedicación a los negocios que ocuparon la actividad diaria.

Desde su nacimiento en Edimburgo el 23 de Abril de 1821, pasando por los años en que desempeñó la Presidencia de la RTCL, viajes que realizó por Oriente, actividades mercantiles que tocó, casamiento e hijos que le nacieron, testamento que otorgó en el que no olvidó consignar una partida de efectivo para fines religiosos, posición  que ocupó en su congregación, etc. y, finalmente, con su fallecimiento, acaecido el 8 de Febrero de 1898, atraen como interesante objetivo digno de estudio al haber sido alguien que ya ocupa, por distintos motivos, un lugar en la Historia de Rio Tinto.
Desconociendo si la biografía que poseemos de él, fuese de interés para leerla por algunos de nuestros visitantes, tal vez, pudiésemos emprenderla pero al ser tan amplia, podríamos aumentar la carga de pesadez.-. 

EL PRIMER PRESIDENTE DE LA RTCL (XXV)

EL TRISTE EPISODIO NACIONAL (XXIV)


                                                EL TRISTE EPISODIO NACIONAL (XXIV)


La venta de la Mina, siempre ha dejado un agrio sabor, mitigado en parte, cuando se analiza con lejana perspectiva las escasas opciones a que se vieron abocados  los responsables de aquel  “triste episodio nacional”.
Evidentemente, excepcional  –en el  ámbito nacional, extensible al político- fue enajenar de una rica parcela de aquella España, desangrada interiormente por luchas de políticos entregados a banderías de partidos e  inconfesables intereses, ambiciosos militares persiguiendo honores y brillantes condecoraciones que prender en sus guerreras, nobles terratenientes propietarios de enormes latifundios, muchos simplemente acotados para caza, clero muy atento a estipendios, pero olvidados de homilías que denunciasen el lastimoso estado de una sociedad empobrecida  y dolorida por la pérdida de su juventud a que le sometían las levas para nutrir los esfuerzos bélicos en las provincias sublevadas del norte y guerra larvada en las últimas colonias de aquél imperio donde nunca se ponía el sol, pero quienes se torraban  bajo él, lo hacían escasamente nutridos y deficientemente calzados.
En la cúspide de tan injusta situación y pasando de cualquier cambio del sistema, se sostenía una monarquía que en sus tardíos contactos con el pueblo llano se limitaba a compartir el arte de Cúchares ó  asistir a las populares verbenas madrileñas, sin renunciar a determinadas aventuras  a extra muros de Palacio.
Quizás a muchos nos llegaron veraces biografías de Fernando VII é Isabel II, incluso Alfonso XII,
trío  protagonista de largos períodos del siglo XIX
Ejemplo de la catadura ramplona y cerril puede dar una idea la anécdota  (por citar sólo una)  que del “Deseado”, Fernando VII, la encontramos en una publicación de los servicios de estudios de una entidad financiera, que así la cita:

En 1831, un grupo de promotores de ferrocarriles, integrado mayoritariamente por ingleses, visitó en el Palacio de Oriente a Fernando VII para hacerle asistir a una exhibición de cierto tren en miniatura que para el caso portaban, tratando de obtener del Monarca la concesión de ciertas líneas subvencionadas. Presenciada que hubo el Rey la demostración, escuchó afirmaciones realmente asombrosas: según los expertos, las ciudades españolas más extremas, separadas de la Corte por muchos días de cansina diligencia y malos caminos, quedarían a no mas de veinticuatro horas de distancia de la capital del Reino. Fernando Vii dio por terminada la sesión, diciendo:

                “Mientras yo viva no habrá caminos de hierro que unan las provincias a Madrid en
                veinticuatro o menos horas de viaje. Si tal facilidad de desplazamiento llegase a ser
                posible, ¿cómo conseguiría secudirme a la media España que aquí se volcaría
                pidiéndome empleo?”

En aquellos años aún no se había conseguido obtener la fotografía, ni remotamente como hoy la conocemos, pero sin lugar a duda, el contenido de la Real actitud y pensamiento, legó a la posteridad un nítido retrato de S,M, que proyectaba una imaginaria panorámica, pero lamentablemente próxima, a la sociedad del XIX,  en consonancia con tan impresentable figura.

Puede parecer incongruente referirnos a cuatro décadas anteriores a la venta de las Minas de Rio Tinto, pero con las debidas disculpas,  se ha querido enfatizar y repetir que el contexto en el que se desarrolló la enajenación del yacimiento minero, no parece que en el tiempo transcurrido,  hubiese cambiado  el entorno en que se llevó a cabo.

domingo, 24 de junio de 2012

LA ENTREGA DE LAS MINAS (XXIII)



 Como puede comprobarse en la adjudicación realizada por el Gobierno  de la 1ª República , la venta de una parte del territorio andaluz, quedaba enajenado   y en pleno disfrute de una Sociedad extranjera que, con toda la legalidad conferida en el contrato, entraba en propiedad del suelo y sobresuelo del mismo, a perpetuidad, según quedaba  nítidamente claro cuando en el primer intento de subasta, quedaron comprendidas dichas precisiones,   por la  Ley de 25 de Junio de 1870. Art. 2º , en la que se basaban las repetidas premisas. (Boletín General de Ventas de Bienes Nacionales)

El grupo de socios que entraron en el negocio minero, acordaron constituir la empresa bajo la denominación: “The Rio Tinto Company Limited”, con sede social en Londres, 3 de Lombart St,
(curiosa coincidencia de domicilio del que, más adelante, nos ocuparemos) designando  como Presidente de la joven entidad a Mr. Hugh Mackay Matheson.
En esta primera reunión celebrada el 29 de Marzo de 1873, también fue acordado el nombramiento de Theodoro  Blum y Troeger para el cargo de Ingeniero Jefe de Minería y Extracción; George C. Bruce, Ingeniero consultor para el ferrocarril y David Forbes, consultor minero.

Sin perjuicio de otras complicaciones derivadas de la venta de los derechos mineros, con antiguos contratistas, (parecidas similitudes a los que actualmente parecen dificultar futuras negociaciones sobre la Mina) una primera entrega de  422.680 en oro, le llegaron al depauperado Erario Público, después de haber viajado en, sendas cajas, por mar,  trenes y  lomos de caballerías, a través de Francia y cruzando los Pirineos, siempre bajo la atenta vigilancia del fiel escocés W. Macfarlane, empleado de la casa Matheson, pues habría sido arriesgado cubrir todo el trayecto en barco hasta el país vasco envuelto ya  en la campaña carlista.

Fue el 23 de Mayo de 1873, cuando en la villa de Minas de Rio-tinto (así escrito en acta) D. Francisco Morelló y Segura, Jefe de Negociado de la Hacienda Pública. comisionado por el Gº de la República; D, Joaquin Izquierdo y Culayar, Director Económico Facultativo del Establecimiento de Minas de Rio Tinto; D. Luis Orossignoli; Oficial de 2ª clase y tenedor de libros del mismo Establecimiento y por parte de la RCL, D. Theodoro  Blum y Troeger, Ingeniero; D. Manuel Delgado García, Alcalde de Minas de Rio Tinto; D. Antonio Mojarro Arenas, Regidor del Municipio; D. Jesús Alonso López, Médico Titular y Diputado Provincial; D. Marcelo Gil Lancha, Industrial; ante D. Federico Arriaga del Arco, Licenciado en Derecho, se efectuó la entrega a los representantes de la nueva Compañía.

Era la víspera del cumpleaños (54) de la Reina Victoria que, en años posteriores vendrían a celebrarse en Rio Tinto, cuando la colonia que esperaba se afianzase en el establecimiento minero, marcarían significativa diferencia en las que, se ignoró,  el del Rey D. Alfonso XII (28 Noviembre 1857)…pero para que llegase la Restauración, todavía quedaban unos años.

viernes, 22 de junio de 2012

ADJUDICACION DE LAS MINAS (XXII)



                                            ADJUDICACION DE LAS MINAS (XXII)

¿Seríamos  capaces de asimilar, (siempre imaginando), sentir  algo así, como la sacudida ó terremoto de relativa intensidad, que debieron experimentar las inertes y abandonadas galerías de la Mina,  cuando los ecos varoniles de rudos tonos impactaron en la oquedad de sus  vitriólicas paredes.?

Y es que, en la boca-mina  un grupo de no más de 5 ó 6 hombres, sentados sobre dura roca, faz morena, barba de días,  raídos pantalones,  calzados con alpargatas de gruesa lona y piso de cáñamo, cubriéndose con una especie de chaqueta reforzada con esclavina de hule negro, parecían gritar más que dialogar, entre chupada y chupada al mordisqueado cigarro,  asegurando, uno de los más jóvenes, que el corsario de Sevilla, le trajo noticias serias de que en  Madrid, la Asamblea Nacional había acordado una Ley fechada  el 25 de Julio de 1870 decretando la  subasta de la Mina.
Estaba en lo cierto aquél individuo que aunaba a su negocio de portes,  el valorado menester de correo, recopilando noticias entre los pueblos de su recorrido a la vez que propagándolas en ellos, con más o menos veracidad. En este caso, aunque nueva para los reunidos, les llegó –como de costumbre en aquel tiempo,-  tres semanas después.

Tal vez no se detuvo en explicar los detalles y alcance del contenido legal pero, lo más importante de la novedad, caló hondo y recibida con regocijo por el pequeño auditorio.

Posteriormente a esa figurada anécdota, son imprescindibles ciertas consideraciones conformadoras del contexto en el cual habría de desarrollarse el futuro minero, difícil de predecir en sus inicios:
Tras la caída de Isabel II, cuyo régimen monárquico había prevalecido en España desde  los Reyes Católicos, se impuso la idea de implantar un sistema republicano. En tanto se daba forma sobre la manera en que este debería instaurarse, se adoptó una fórmula intermedia, en la cual era necesario un “Gobierno Provisional” recayendo su Presidencia en Francisco Serrano Dominguez, (Duque de la Torre) quien ejerció funciones desde 3 de Octubre de 1868 hasta que
-otro cambio de timón- se ofreció la corona vacante al italiano Duque de Aosta, que a título de Rey, la aceptó el 16 de Enero 1870 a 11 de Febrero de 1873. Abandonó, al no disponer de suficiente apoyo para meter en cintura ,a los partidos que abiertamente se combatían y tampoco contar, por fallecer a causa de asesinato, su principal valedor y sostén el Gral Prim.

El mismo día de marchar Amadeo I, fue proclamada la Primera República Española, cuya Presidencia ocuparía D. Estanislao Figueras y encargándole la cartera de Hacienda a D. José Echegaray.

De la difícil situación económica que en esos momentos atravesaba el Erario Público, nos la sirve la resolución que tres días después, 14 Febrero de 1873, adopta el nuevo Gobierno adjudicando, de manera urgente, la venta (que no el arriendo) de las Minas de Rio Tinto.
La repetida adjudicación estaba firmada por D. José Echegaray y refrendada por el Sr. Figueras.
La comentaremos en próxima entrega.

jueves, 21 de junio de 2012

19 DE septiembre de 1868 (XXI)


Y un día, quizás más largo por lo esperado, el calendario marcó, especialmente  para España, una jornada de reflexión cual fue el 19 de Septiembre de 1868 en el que la Escuadra española, fondeada en Cádiz, se sublevó al mando del Almirante Topete al grito de, !Viva España con honra¡ a la par que en el Puente de Alcolea, días después, se enfrentaban los Generales, Serrano y Prim, contra el de la misma graduación, Novaliches, comandante de las fuerzas isabelinas que resultaron derrotadas.
La Reina,  Dª Isabel II que tomaba los baños en Lequeitio, acompañada de un séquito que, además de sus hijos incluía a la sazón, al favorito Marfori, se vió obligada a exiliarse en Francia, finalizando así un reinado que había perdurado desde 1833
La Historia bautizó a este importante suceso, "La Gloriosa" y con él volvió a germinar la esperanza de una regeneración en todos los ámbitos del país, que creía haber terminado con un estado de inmoralidad pública, encabezado por S.M., al dar amparo y consentimiento a equivocados ultra católicos, militares golpistas e insaciables banqueros.
Nuevamente, el calendario sería testigo de ciertas cosas que se repetirían cuando cayesen más hojas de él.

Entre tanto, la Mina permanecía silenciosa en sus pozos y galerías. Solamente podía oirse el rumor del Tinto, deslizándose hasta fundirse en eterno abrazo con el Odiel, mientras esperaba y esperaba....

AÑOS DE ESPERA (XX)


                                                               AÑOS DE ESPERA (XX)

Tras el término del contrato con Remisa, Rio Tinto, parece ser (no lo tengo documentando) entró en un período de producción menos personalista en la que la Compañía de los Planes, también participada por D. Gaspar, continuó en el negocio minero pero entró en el escenario del mismo,  el cura Mariano de la Cerda, Párroco de las Minas desde 1839, que se nos dice en tratados muy apreciados, sostenía amistosas y fuertes relaciones con las autoridades de Hacienda, en Madrid y, contando con privilegiados favores se hizo con un contrato, en 1850, argumentando la eficacia de un denominado “proceso electroquímico”. (¿?) Por los motivos que fueren, llegaron tiempos de inevitables  litigios -(Han faltado alguna vez en Rio Tinto?)- que se prolongaron hasta 1854 pero que, como ya se dijo,  renuncio a comentar, por ahora, toda vez que no hallo documentación que aporte veracidad y consistencia al relato.

No obstante, sí queda claro que la desidia de las autoridades de Madrid, trasladada a las Minas de Rio Tinto, nunca justificada pero algo mitigada, podría encontrarse entre otras, por el “baile” de tantos Presidentes de Gobierno (41, salvo error) que tuvo la inestable política de la época Isabelina y en los muy  pocos acertados sucesos que en ella tuvieron lugar. Eran años en los que la nación se debatía entre pronunciamientos militares, reñidos debates de políticos, bélicos enfrentamientos en el interior de la piel de toro y añadidos los  internacionales, tales como en 1858, expedición de castigo contra Cochinchina (Vietnam);  guerra contra Marruecos (1859); bombardeo de la flota sobre El Callao (1866); etc.
Entiendo, -y es personal opinión- no podía ser próspera una nación que se desangraba en tal medida contando con recursos limitados. Lejanas quedaban las colonias americanas que remitían el efectivo tan necesario al Erario Público de la península, no siempre bien administrado.  Los virreinatos, desde 1821, habían terminado.

Aún tardaría un tiempo, no demasiado, en que el Estado cayese en la cuenta de, al igual que las familias venidas a menos y con reducidas reservas económicas, recurrían al olvidado cofre de la abuela donde, desde antiguo, se guardaban las joyas que, precisamente por añejas y desplazadas por la moda, permanecían algo olvidadas…..!Ay, Rio Tinto, que bien nos vienes¡

¿Qué puede suponer una espera de 5 ó hasta 10 años  -dentro del  siglo XIX- para algo que pacientemente cumple, como “nuestra Mina”, cinco o seis centenas  de existencia?

Se desgranaban los tiempos de aletargada espera y  la Cuenca Minera, como en otros sectores toda España, padecían el desmoronamiento de sus esperanzas en  un resurgir estable y pacífico,  con posibilidades de contribuir a ello, siendo poseedora, además, de insospechado potencial económico.
Meditando sobre la situación planteada y haciéndolo hoy,  bien desde el mirador del Cerro Colorado  ó desde el antiguo campo de las teleras, en Nerva, no es posible evitar comparar dicha reflexión, admitiendo un componente muy similar con el versículo 1,9 del Eclesiastés donde, con irrefutable sentencia, señala: “No hay nada nuevo bajo el sol”

Pero las hojas del calendario son volátiles…..

miércoles, 20 de junio de 2012

FALLECIMIENTO DE REMISA



(2ª hoja del DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO. 3.12.1847)

FINALIZA EL CONTRATO DE REMISA (XIX)



                                              FINALIZA EL CONTRATO DE REMISA (XIX)
Como casi todo acuerdo entre partes, al tratarse de contratos sobre bienes raíces, se suele precisar  una fecha ó período de finalización.
Ese día llegó al extinguirse las estipulaciones acordadas en el arriendo de las Reales Minas de Rio Tinto a D. Gaspar Remisa y Miroans Bres y Querol,  precisamente el 24 de Abril de 1849 y retomando su posesión para la Real Hacienda D. Casiano del Prado (Ingeniero de Minas) quien pudo comprobar, a su recepción, las informalidades, abusos y lamentable estado de la propiedad devuelta.

Escandalosa debió ser la esquilmación de todo tipo de madera y vegetación de monte bajo empleada en las calcinaciones, (Véase Cap. XV) y empobrecedoras de tierras, al recibir sobre ellas los efluvios de ácido arrojados al aire por la combustión de las célebres teleras. Sistema, muy luego, continuado por la RTCL.

Llamativo el comentario que encontramos de Rua Figueroa, en la pag. 246 de su repetido “Ensayo sobre la Historia de las Minas de Rio Tinto”, que se cita:

“Nada se presta más al abuso de un arrendamiento que la explotación de las minas por claros y terminantes que sean los artículos de su asiento: Sus intereses están siempre en pugna abierta con los intereses del propietario, con el fomento y conservación de la finca, de la que tratará de sacar el mayor lucro en el menor tiempo posible, sea cualquiera la duración de su contrato.”

Personalmente, pienso que el Marqués Remisa no llegó a ver la finalización del contrato (1849)
Ni  tampoco el resultado de los análisis de las aguas de cementación que le remitió, en Febrero de ese mismo año, D. Vicente López Prebe, Encargado de las Minas de Rio Tinto ya que el Sr. Marqués falleció en Madrid el 25 de Noviembre de 1847, según hemos podido constatar con la documentación que sobre dicho Senador consta en los archivos de la Cámara (Plaza de la Marina Española, Madrid) y se expresó en el Diario de Sesiones del citado Organismo.

Había que recurrir a consultar la documentación del Senado para conocer la muerte del personaje ya que, hasta el último tercio del siglo XIX no se implantó en España el Registro Civil,
-Nacimientos, matrimonios y fallecimientos- (1-1-1871)
De modo anecdótico y como ejemplo, el Juzgado de RT inauguró su libro de defunciones el
16.1.1871 con el fallecimiento de la valverdeña, María Brígida Cazador.

Se cerraba una etapa más, diferente a otra más problemática, con la que se abrirían las Minas de Rio Tinto, en los años setenta del  siglo XIX.-

martes, 19 de junio de 2012

CONSTITUCION DEL AYUNTAMIENTO DE RIO TINTO (XVIII)


                              CONSTITUCION DEL AYUNTAMIENTO DE RIO TINTO (XVIII)
No cabe duda de que las calcinaciones llevadas a cabo por la empresa de Remisa, debieron suscitar protestas que encontraron eco en determinadas instituciones y, ciertamente, así  quedo demostrado.  por cuanto la Diputación Provincial de Huelva que había comenzado su andadura el  7 de Julio de 1822, considerando desleal con las condiciones pactadas en el arriendo, solicitaba a S.M. en Abril de 1838 la resolución del contrato, manifestando fuese declarado nulo,  por oneroso a la nación, al inferirse al Estado una enorme lesión en la cantidad en que se estipuló el arriendo, comparada con los productos obtenidos, aunque la solicitud no prosperó.

Quizá pueda ser objeto de especulación, pero en tiempos  en  los que reinaba (¿felizmente en España?) la joven Reina Isabel II, que entonces contaba ocho años y, bajo su minoría de edad era Reina Gobernadora su madre, la Reina Cristina, tan enamorada de su esposo, D. Agustín Muñoz, a su vez,  íntimo de Gaspar Remisa y de  José de Salamanca y Mayol ,(este último motejado en Madrid, como “El Gran Bribón”) las personales simpatías de este grupo estaban asentadas en negocios comunes y otros no muy transparentes, por tanto, los “favores solicitados” en los aledaños próximos al trono….solían ser atendidos.
La condescendencia con los negocios de  D. Gaspar Remisa era objeto, cuando menos, de sorpresa.

Por otro lado, en el subconsciente de Remisa y sus próximos colaboradores, yacía la sensación de las reiteradas denuncias que el Ayuntamiento de Zalamea interponía cada vez que la ocasión lo brindaba. Por consiguiente, en las reformas a emprender se barajó, también, la posibilidad de crear un ayuntamiento, dentro del estrechísimo radio acotado por la Hacienda y que en tiempo pretérito perteneció a la villa de Zalamea, previendo que esta entidad pudiese tener derecho a reclamar su propiedad y las leyes, con más o menos razonamientos, no se opusieran a ello.

Dio, pues, lugar a la creación del municipio de Minas de Rio Tinto, una Orden de la Regencia Provisional del Reino, d 12 de Febero de 1841, disponiendo cesase el estado excepcional de la población de las Minas. Esta resolución recayó al fin en incesantes gestiones de sus promovedores al ver que otra R.O. de 7 de Octubre de 1836,mandando instruir expediente sobre el mismo asunto, no había producido resultado alguno a pesar que la Diputación de Huelva recomendó a los alcaldes de Zalamea, Berrocal y Campofrío que, bajo la Presidencia del
Director por S.M. de aquellas Minas, se instalase una junta para formar el enunciado expedte.

En definitiva y como consecuencia de la R.O. de 12.2.1841 y del expediente al que se hace mención, la Diputación acordó la formación de Ayuntamiento, el cual se constituyó de forma provisional el 3 de Mayo de 1841, bajo la presidencia del Alcalde de Zalamea.

Sin que nos conste fuese celebrado con anterioridad, el Ayuntamiento de Minas de Rio Tinto, bajo la Presidencia de su Alcalde, D. Luis Cassa Marin, acordó en 1991 fuese día festivo  en el Municipio, tan señalada fecha que, al parecer, así ha venido sucediéndose.

LABOREO DE LAS CALCINACIONES (XVII)


                                      LABOREODE LAS CALCINACIONES   (XVII) 
En opinión de Joaquín Ezquerra, reflejada en la Revista Minera de 1859 (Tomo X, pag.47) no le mereció positiva valoración  la Contrata otorgada por subasta a D. Gaspar Remisa, según le leemos  seguidamente:

“Desgraciada fue bastante esta empresa en sus primeros años, por el poco acierto que tuvo en la elección de su Director facultativo,  (Entendemos se refiere a D. Alejandro Vicente Espeleta) hombre anciano y de limitados conocimientos en el ramo, con la triste combinación  de que el Director facultativo de la Real Hacienda para vigilar sus  intereses era todavía más anciano y de menos conocimientos y, sobre todo, estaba completamente sordo (D. José Martinez Marcos)
Los dos viejos eran de un carácter sumamente irascible; de modo que estaban en continuos debates que resultaban siempre perjudiciales para el Establecimiento, el cual sólo producía gastos y ninguna o muy poca utilidad.

Al cabo de ocho años, -1836- (Para Esquerra la Mina fue entregada a Remisa en 1828, mientras Rua Figueroa, con más fundamento, creo,  la sitúa en 1829) cansada la empresa de perder, o por lo menos de ganar poco, tomó la enérgica determinación de cambiar a sus empleados. También, al año siguiente, fue jubilado el Director por el Gobierno.

Desde entonces todo aquello cambió de aspecto y comenzó la prosperidad, tomando incremento en 1839 la aplicación del método de cementación llamada artificial. En los intereses de la nueva empresa estaba ocultar los verdaderos rendimientos de aquella hermosa finca, en lo cual era muy bien secundado por los nuevos empleados”

Todo lo estudiado apunta a que  la labor que prioritariamente, con casi apenas coste y gran facilidad  empleó la nueva empresa de Remisa en la obtención de vitriolos, beneficiándolos,
a la vez que se adoptaba la intensificación del sistema de cementación artificial, tostando el mineral en un primer proceso, para conseguir el  cobre contenido en ellos.
Presentando la masa enorme riqueza en la exposición de vitriolo, las bóvedas y cámaras, que lo contenían se prestaron a una intensa explotación que, Rua Figueroa calificaba de incontrolada rapiña, anteponiéndola al lógico mantenimiento ó relleno –queremos entender- de las zonas productivas.

La calcinación de minerales, por su importancia económica y científica era lobjetivo de especial atención. El citado Espeleta a quien se conceptúa como, “innovador no muy afortunado”, contribuyó aportando su parte a este sistema del mecanismo industrial de Rio Tinto, pero fue D. Ignacio Goyanes (Ingeniero del Cuerpo de Minas) quién sustituyó a los hornos cónicos, prismas ó teleras (nombre derivado de la forma, por su parecido, a los panes consumidos en cortijos de una parte de Andalucía) con una economía considerable en mano de obra y combustible (¡?¡) triplicando la producción.
El sistema se implantó en 1839, no sólo sin el beneplácito y conocimiento –parece inverosímil- del Gobierno.

Una primera conclusión nos inclina a reconocer que fue la RTCL, en 1873, quien encontró ya implantado el sistema de calcinaciones. Aunque, por supuesto, lo potenció durante su gestión.

domingo, 17 de junio de 2012

¿QUIEN ERA D. GASPAR REMISA?

Es muy conocida la reproducción gráfica del cuadro que quedó inserta en el libro "Nunca en el cumpleaños de la Reina Victoria",   del autor David Avery y cuyo original se encuentra en el Museo Romántico de Madrid midiendo 232 cms de alto x 147,5 ancho.
La pintura que se debe al artista Vicente López nos muestra a D. Gaspar de Remisa Miarons, Marqués de Remisa y vizconde de Casa Sanz, nacido en San Hipólito de Voltregá (Barcelona) el 3 de Noviembre de 1784 y fallecido el 25 de Noviembre de 1847.(Madrid).Entre sus diversas actividades financieras cabe destacar el nombramiento, en 1826, como Director General del tesoro real de la Reina María Cristina, (Reina Gobernadora, tras la muerte de Fernando VII del que era 4ª esposa) y sus numerosos negocios abarcaban desde participar, como importante accionista en la empresa "Canal de Castilla",(1831) ;contrata de las minas de Guadalcanal, participaciones de idénticos intereses en el diario "El Corresponsal" etc.

En el plano político, fué senador por Orense, en la legislatura 1845/46, en la que posteriormente pasó a sersenador vitalicio del Reino.
Junto al Marqués de Salamanca y la familia Güell estaba considerado uno de los magnates más importantes del país. Su hija mayor casó con Jesús Muñoz y Sánchez (Hijo de la Reina Gobernadora, fruto con 5 más, del matrimonio morganático que ésta contrajo con Agustin Muñoz, Duque de Riansares)
El palacio que se construyó en Madrid, estaba al lado del que era propietario su socio Salamanca.
Interesado en el mundo de la cultura, llegó a ser Presidente del Liceo Artístico y Literario de Madrid, patrocinando la publicación "La España Artística y Monumental". En su palacio reunió más de 400 pinturas entre las que se encontraban Murillos, Riberas y Goyas.
El repetido cuadro-retrato fue regalado al Museo por su biznieto, D. Aureliano de Beruete y Moret como, igualmente, la original mesa de caoba, en la que aparece el marqués posando su mano izquierda.
Es sólo el breve perfil del Contratista a quien el Gobierno del "Deseado" otorgó la concesión de las Minas de Rio Tinto y cuya gestión fue muy cuestionada por sus contemporáneos y más adelante nos ocuparemos.

RIO TINTO EN SUBASTA (XV)


                                                            RIO TINTO EN SUBASTA (XV)  
Como ya  se anunció  el 21 de Abril de 1828, los interesados acudieron a ella siendo el primero en pujar, el 11 de Agosto de 1828, el licenciado  D. José Infante, comprometiéndose a la aceptación de todo lo expresado en los 18 artículos de la subasta, a excepción de que la duración del contrato fuese de por vida. (La vigencia del contrato estaba prefijada en 20 años)
Ofertaba 5.000 duros que calculaba serían las utilidades rendidas por los trabajos de cementación, con aumento de 2.000 pasados los cinco primeros bienios, además que le fuese comprado el cobre por las fábricas de Jubia y Segovia al precio de 5 Rsv/libra

El segundo pliego de puja lo firmaba el 22 de Agosto de 1828, D. Juan Villar y Oyos llegando a pagar 40.000 Rsv y el 25% sobre el producto líquido de la ganancia que resultase por la venta de cobres, sometiéndose para ello a la intervención del empleado que S.M. destinase al efecto

La tercera proposición, presentada el 30 de Agosto de 1828 por D. Gaspar Remisa, que ya explotaba la mina de Guadalcanal, se concretaba:

“….propongo encargarme del beneficio de las Minas de Rio Tinto bajo las condiciones publicadas, por el término de veinte años, verificando en dinero metálico por precio total de doscientos sesenta mil reales en cada uno de los diez primeros, y trescientos diez mil en cada uno de los diez últimos”

La Dirección General de Minas, al elevar a S.M. las anteriores proposiciones expuso: que la primera era inadmisible; la segunda conceptuada como poco adecuada a llenar las miras que S.M.  se había propuesto al decretar el arrendamiento, siendo la tercera más llana y menos embarazosa, estimándola,  por tanto,  la más ventajosa.
Enterado S.M. del expediente, dispuso se participase al interesado para verificar el depósito y proceder al otorgamiento de la escritura de contrata. El depósito se hizo en vales consolidados y en doble cantidad de la señalada en el artículo 18 (por tanto 1.000.000 Rsv) en la Real Caja de Amortización y la escritura otorgada el 17 de Enero de 1829

El 24 de Abril de 1829 fueron entregadas las Minas de Rio Tinto a su arrendatario, siendo al efecto comisionados, por la Dirección Gral de Minas, su Secretario D. Rafael Cabanillas y por D. Gaspar Remisa, D. José García Rodrigo, el cual verificado el acto se retiró a Madrid dejando la dirección del establecimiento a D. Alejandro Vicente Espeleta, Comisario de Guerra jubilado. Era a la sazón Director del establecimiento por S.M. é Inspector de Minas del distrito, Don José Martinez Marcos.

                                                (IMPORTANTE PARA TENER EN CUENTA)
Se calcularon en 444.000 pinos los que existían en el término de las Minas y entregados a Remisa. Con valor aproximado de 15.000.000 Rsv, además de 1700 encinas y 300 chopos con un valor, en conjunto, de 211.000 Rsv. De las 150 casas que contenía la población, recibió el arrendatario 136, incluso posada y matadero, reservándose la Hacienda el resto para sus empleados y dependientes.

sábado, 16 de junio de 2012

PRIMERA SUBASTA PUBLICA (XIV)



                                                       PRIMERA SUBASTA PUBLICA (XIV)
Sumergidos en los recuerdos históricos,  es necesario profundizar en lo apuntado ayer, a tenor de la comunicación  emitida desde Palacio el 1 de Enero de 1825 por D. Luis Lòpez Ballesteros (Ministro de Hacienda) y fijar la atención en un “Anuncio Público” de la Dirección Gral de Minas que literalmente copiamos:

“Estando mandado por Real Orden de 6 de Diciembre último se arrienden las Reales Minas de
Rio Tinto con sus dependencias, se hace saber al público, para que tanto los nacionales
como los extranjeros que quisieran hacer postura a ellas, la presenten antes del último día
de Agosto del presente año en la Dirección General de Minas, en cuya Secretaría se le enterará
de las condiciones que han de observarse en la contrata; en la inteligencia, que la que
por más ventajosa a la Real Hacienda mereciese preferirse, ha de quedar sujeta a la
aprobación de S.M.
Madrid, 21 de Abril de 1828.- ELHUYAR

Las condiciones de dicha subasta estaban comprendidas en 18 artículos que habían sido redactados,previamente, el día 3 del mismo Abril.
El contenido del articulado es extenso y, por ello, se extracta lo más sobresaliente, a nuestro modesto entender, para aliviar la lectura.
Así, el primero limitaba la extensión del establecimiento que abarcaría media legua su contorno, en el arriendo entraban; máquinas, minerales arrancados y en depósitos, herramientas, efectos que le pertenecen etc.
El contratista, aceptaría, sin perjuicio de su libertad de acción, la visita cuatrimestral del Director del establecimiento que velaría por la seguridad del mismo. Se entregaban al asentista (contratista) todos los edificios pertenecientes a la Real Hacienda, excepto casas destinada a la inspección, escuela, botica, cárcel, iglesia,  molino harinero y  cuartel destinado a destacamento de tropa.
Tomará,  igualmente a su cargo, los montes consignados a las Minas, pero obligado a la conservación tanto de los altos como de los bajos, no pudiendo disponer corta ni roza alguna sin la competente licencia del Director. Estará obligado a entresacar anualmente los piés inútiles, podando y limpiando, con arreglo a la Ordenanza de Montes, los más sanos, robustos y propios para las Minas, debiendo tener siempre planteles ú olivadas que aseguren anualmente el aumento triplo del número de piés que se corten.
El arriendo se estipula por un período de 20 años contados desde el día que el Contratista tome posesión de la Mina y sus dependencias.
Estará obligado a prestar una fianza de 500.000 Rvs en metálico ó en fincas libres, para seguridad de la Hacienda. etc.etc.

(DATO MUY A TENER EN CUENTA PARA FUTURA REFLEXION)
A falta de otros antecedentes en materia forestal, se da por valido el inventario hecho por Ibarrola (Comisionado de las Rentas de Algeciras, en visita a RT en Enero de 1813) donde cuantificaba el valor de los pinos en 1.879.893 Rvs. sin contar los chopos y encinas pertenecientes al establecimiento.

El 11 de Agosto de 1828 se presentó la primera proposición de arriendo, firmada por el licenciado, D. José Infante Vallecido; otra el 22 del mismo por D. Juan Villar y Oyos y la tercera y última el 30 del propio mes, suscrita por D. Gaspar Remisa.

viernes, 15 de junio de 2012

ADELANTE Y HACIA ATRAS (XIII)


                                                ADELANTE Y HACIA ATRÁS (XIII)
Tal vez consideremos como natural que en tiempos del  absolutismo a ultranza -quiérase o nó, lo fue la desastrosa época que se extendió a todo el reinado de Fernando VII (sin mejorar la anterior y posterior)- en la cual se sucedían y contradecían las Reales Ordenes tocantes a variados negocios y asuntos nacionales, tras la sancionada por el mismo Rey el 1 de Enero de 1825 le siguió  la que con fecha 1 de Enero de 1825 tendía a la rehabilitación de la Mina que, curiosamente, la anterior, explícitamente, no permitía su “enajenación ni arriendo”.
Abundando en nuestro aserto, nos encontramos en el artículo Nº 36 y último de esa R.O.  que, extractado, determina:
“La Dirección Gral de Rentas, empleará toda su energía y celo en la más pronta y exácta ejecución de todas y cada una de las providencias que anteceden….y, resolviendo por sí, ó consultando cualquier dificultad que se oponga al más pronto fomento de las Minas de cobre de Rio Tinto y al designio propuesto por S.M.de continuar y perpetuar esta negociación con utilidad de las mismas.
Lo que comunico a V.SS. de Real Orden para su inteligencia y puntual cumplimiento.
Palacio, 1 de Enero de 1825.- Luis López Ballesteros”

“Pero el Gobierno de S.M. convencióse  al fin, aunque tarde (apostilla Elhuyar)  de la infructuosidad  de los intereses invertidos en restablecer aquella inestimable joya y la incapacidad de sus delegados y sin esperar los resultados de otra paralización en los trabajos, publicose la Real Orden de 6 de Diciembre de 1827 mandando se procediese a la subasta, en arrendamiento de las Reales Minas de Rio Tinto”

Con la posibilidad que el siguiente comentario pueda ser, en la actualidad, más o menos compartido, lo transcribimos porque fue una reflexión del mismo Elhuyar, derivada de su dilatada experiencia minera:

“No son , pues, las minas empresas en que los gobiernos deban ocuparse tomándolas a su cargo; deben ser, como en los demás ramos de la industria, objeto de especulación  para particulares, de cuyo interés, diligencia y dedicación de gruesos y pequeños capitales se puede únicamente esperar lleguen a multiplicarse como conviene, y a trabajarse con la economía que requieren,”

LA VISITA DE ELHUYAR




                                                  LA VISITA DE ELHUYAR (XII)


Me permito volver la mirada a la página anterior (XI) , donde hacía referencia al letargo en que estaban postradas las Minas  tan sólo sacudido por el  débil  laboreo de la cementación  natural, que si bien no atendida adecuadamente, habíanse introducido por Martínez  Marcos algunas reformas para mejorar su aprovechamiento,  consistentes en arreglo del canaleo en el socavón de San Roque y la sustitución del hierro viejo por la planchuela de Vizcaya que ya habían empleado los arrendatarios suecos en pasados años. Pese a lo  económico de su mantenimiento se obtuvieron 2318 @ de cobre fino en 1820 y 2333 @ en 1821 calculándose que el costo toal de la libra no ascendía a 2 Rsv.  No obstante, las medidas no eran suficientes para cementar todo el cobre que, en disolución, arrastraban las aguas de la mina.
Por consiguiente, en 1822 Don Juan Santana Bolaños solicitó el aprovechamiento de las aguas, después de haber sido beneficiadas en la cañería de cementación y cuyo disfrute se le concedió desde 1824 a 1827 pagando un canon al Estado de 500 Rsv/dia. Los productos “oficiales” obtenidos por el Sr. Santana Bolaños fueron de 1657 @ de cobre fino.

Llegamos a la época en la que visitó a Rio Tinto el eminente Don Fusto Elhuyar que había sido
Director del Tribunal de Minería de Méjico y digno consejero del Excmº Sr. D. Luis López Ballesteros Varela (Ministro de Hacienda y Senador vitalicio de Reino)  que había llegado a España tras la pérdida de las colonias en 1821. Su visita conllevaba y requería de su experiencia para informar de la situación del establecimiento que evacuó el 12 de Febero de 1823
Una parte de dicho informe la transcribe, elogiosamente, Rua Figueroa en su Ensayo sobre la Historia de las Minas de Ri Tinto de 1859 y se entrecomilla a continuación:

“Da compasión, ver un establecimiento que había llegado a un estado tan floreciente con esperanzas seguras de progresar, tanto edificio construido con grandes costos, y una población de 500 almas, formada a su sombra  y único amparo, reducido todo a la inacción, desmanteladas muchas de sus principales fábricas, libradas aquellas a la mayor miseria, y disminuido considerablemente su número en la mayor parte por haber tenido que dedicarse en otros parajes a distinto ejercicio, quedando muy pocos en actitud de continuar en el de las minas….”

El informe sobre la situación en la que el establecimiento yacía, dio lugar al convencimiento público de la imposibilidad de su rehabilitación por parte del Gobierno y en 1824 surgió una propuesta de arriendo pero que fue rechazada previo el dictamen del Director de Rio Tinto, de la Dirección Gral de Rentas y otras dependencias del Estado, según se desprende de la R.Orden siguiente:
                “Enterado el Rey, N.S. del proyecto presentado por los comerciantes Rollac, Jorge y Cía., sobre tomar en arriendo las Reales Minas de Rio Tinto y con presencia de los reparos puestos a él por el Director de la Real Caja de Amortización e informe dado por V. SS (Directores Generales de Rentas) acerca del mismo asunto, a tenido a bien S.M. declarar que a las Reales Minas por su naturaleza no deben enajenarse, ni darse en arriendo, sino elaborarse por cuenta de la Real Hacienda, mientras no se pierda la esperanza de que ella lo pueda hacer. Etc”.

¡Que clarividencia la del Rey, Nuestro Señor Don Fernando VII. ¡!